martes, 15 de mayo de 2012

Mar


Sólo pagaría sesenta la hora, por una mujer con pecas
y la lengua afilada, qué me importan las tetas,
da igual, si me despierto y las nubes apestan,
aún se oye el rugido del mar, entre tu piernas.
En el Fondo, los delfines listos se pinchan la
heroína de una película de 54, ya no es atractiva
mientras, el tiburón pasa a la estrella unas papelinas
mierda, ni en el mar consiguen evadirse de la rutina
escucha la quinta de Mahler a las seis de la mañana
en un sitio tan oscuro, que sólo a los ciegos que deambulan sin rumbo,
se les permite la entrada
se acaba, el poema vuelve mojado a tu cama
"Quédate hoy conmigo" susurran las sábanas
y de mala gana cedo, por culpa de unas pecas sátrapas.

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