jueves, 23 de agosto de 2012

Luciérnagas


"Qué ojos tan bonitos" dice. Sonríe. ¿Estás bien?
y yo miento otra vez como siempre
la miro a los ojos y asiento
le agarro la mano para que sepa que puede confiar en mi, pero en realidad lo único que quiero es su aliento,

en mi nuca, aquí y ahora, y luego
voy a marcharme lejos, y no volveré a cogerte el teléfono
por que será mi condena segura al fuego eterno
no tengo que ver por fuera ni por dentro

por eso puedo disfrazarme para ti, ser lo que quieras
pero sólo durante los veinte minutos que tus tetas me entretengan
que hablar sólo hablo con el loco que vive en el espejo

con esas pupilas como pozos de sueños, de los cuales salgo y entro
cuando me levanto, cuando me acuesto, cuando me corro pensando en escribir ésto
lo único que ofrezco por que es lo que tengo, mi pequeña estrella que deslumbra
la marca que dejo
que mis nietos no recuerden sólo lo que la Historia diga de su abuelo

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